DESDE LAS ALTURAS
La
primera vez que subí la Torre Eiffel
andando,
lo
hice contigo. Me tuviste que convencer.
No
puedo creer que aquello fuera el principio
del
fin;
que
aquellos días, quizá de ensueño,
no
eran más que un espejo;
que
aquella subida
era
nuestro propio ascenso.
Otra
altura marcaría el final definitivo.
El
Empire State Building mostró
lo
que a la vez está muerto y vivo.
Fuimos
de analizarlo todo desde las alturas.
Fuimos
humanos y muy divinos.
A
veces pienso si no hubiera sido mejor
no
despegarnos
de
la tierra.
Una
vez más comprendo que te amé por lo contrario
y
que te amo por la misma razón
por
la que siempre amo.
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